Café Farmacia

Tengo muchas cosas buenas que decir sobre este sitio, he ido varias veces y lo recomiendo siempre. Pero lo mejor, MEJOR, de Café Farmacia es la tarta de queso con maracuyá (o parchita para los venezolanos que me leen). Es preferible que vayas a probarla y luego me cuentas qué te pareció a que yo intente explicarte por aquí lo buena que está, jajaja.

El nombre se debe a que era una farmacia, o botica, mejor dicho. Existe con su fachada actual llena de azulejos desde principios del siglo pasado; está protegida por el Ayuntamiento de Madrid y no se puede cambiar, así que los dueños han sabido mantener el espíritu de la botica también por dentro y modernizarlo, pero respetando su esencia. Todavía se pueden ver los escaparates, frascos y botellas, suelos y puertas del establecimiento original y ese es justamente su encanto. Además de la tarta de queso ya mencionada, ¡claro! Siempre he ido a merendar así que solo he probado las tartas y el café, pero tienen otras opciones saladas, así como cervezas, zumos y sidras.

Creo que todavía no tiene un año abierto con los dueños actuales y solo escucho buenos comentarios sobre el servicio, doy fe que las chicas son súper amables. Organizan conciertos de jazz una vez al mes, ¿alguien ha ido? Tendré que ir a investigar. Esta farmacia reconvertida en un chulo café es de los sitios más curiosos que te vas a encontrar en Malasaña, cosa que agradezco en medio de tanto sitio “hipster” (y poco original) que hay por el barrio. Los azulejos de la entrada son anuncios publicitarios de la época (años 20), están súper bien mantenidos y se prestan para unas fotos chulas. Estos son una invitación al café para ver qué te vas a encontrar y no decepciona. ¡No dejes de contarme si vas a probarlo!