Hielo y Carbón

¿Los restaurantes de los hoteles son solo para turistas y para reuniones de negocios? El restaurante del hotel Hyatt en Gran Vía, Hielo y Carbón, parece rebelarse contra esa creencia popular y ofrece a los que vivimos en la ciudad una opción deliciosa. Fui a probar el “brunch” de los domingos y es sobre esa experiencia que quiero hablarles en este post. Aunque solo lo tienen los domingos, durante la semana también puedes ir a comer, cenar o tomar algo.

Ofrece todo lo que te imaginas en un buen “brunch”, y algo más. Es la primera vez que veo en el menú ceviche y mariscos, debe ser porque el restaurante es una fusión entre cocina peruana y española, así que lo mejor de cada país está presente. La mezcla de sabores resulta maravillosa; si además eres como yo, y prefieres desayunar salado, te va a encantar. Ayuda que empiezan a servirlo a las 13h, así que es prácticamente un almuerzo ¡jeje!

Tienen de todo en el menú: cereales, huevos, panes de todo tiempo, zumos naturales, quesos, embutidos, bollería y frutas. Pero también pescado, salteado de arroz y setas, cocido madrileño, ensaladas, carne estofada y los mariscos que ya he mencionado. El sitio tiene dos ambientes bien diferenciados; por un lado, Carbón, que es parecido a un patio madrileño donde se sirven platos calientes como cocido. Por el otro, Hielo, conocido como Crudo Bar, donde preparan los platos fríos como ceviche y mariscos. Es aquí donde está el bar y desde donde podrás disfrutar de las vistas a Gran Vía. Así que ya sabes en qué zona debes buscar tu mesa :)

Porque parte del encanto de este plan dominguero es la ubicación, las vistas y el buen ambiente que se genera en el hotel. Mientras disfrutas de Gran Vía a través de los ventanales y aprovechas la luz natural para sacar las mejores fotos (que las mías te sirvan de ejemplo), la DJ Susana Valentí estará amenizando la velada con sus versiones en directo y un “playlist” electrónico. La música no molesta, más bien acompaña, y es un toque diferente y muy divertido.

No se les olvide la parte más dulce: gofres, “pancakes”, crepes, bombones de chocolates y algodón de azúcar. Yo no llegué hasta aquí, no pude comer más así que me quedé con las ganas de probarlo todo. Pero si eres de los que prefiere dulce a salado, ya sabes que debes dejar un hueco para el postre o empezar directamente por esta opción. Para beber pedí mimosa, porque siempre es una buena opción brindar con mimosa, pero tienen todo tipo de cócteles, zumos naturales o bebidas détox.

Otro detalle que me encanta es el servicio. Te sientes bien atendido en todo momento, bien sea para llenar tu copa o el vaso de agua, como para ofrecerte algo del menú que todavía no hayas probado. No es común encontrar ceviche, cocido madrileño u ostras en un “brunch”, así que en caso de que necesites recomendaciones, los chicos estarán encantados de ayudarte. Es posible que te ofrezcan en la mesa platos que van incorporando a lo largo de la tarde, esos que no viste al llegar y que a estas alturas ya no puedes comer de lo lleno que estás. No digas que no te avisé: ven con hambre y dispuesto a comer mucho porque todo está riquísimo.

Quedé encantada con “The Brunch”, así lo llaman. Me parece una opción estupenda si te quieres dar un homenaje; por ejemplo, para celebrar algo especial con gente querida. El servicio, las vistas, la música, y, sobre todo, la comida, lo convierten en el plan perfecto para un domingo por el centro de Madrid.